13/6/09

sueño V

Estaba en mí presente la sensación de que ya había pasado todo un largo torneo inmemorial.
Apenas sí puedo entrever la circunstancia del desarrollo de ese partido, pero sé que era la final. Había hinchada, no la recuerdo pero había. Vívidos están en mi mente la pelota, el arquero, el penal a favor en el último minuto, y yo. Si lo metía ganábamos todo. De muy lejos, mientras me perfilaba y miraba a los ojos al oponente de guantes blancos y buzo verde demasiado fuerte, se escuchaba una respiración profunda que no tenía mucho que ver con la situación, "debe ser la mía, que ya no la escucho de tanta emoción" (como siempre tenía que encontrarle un sentido a todo, también en los momentos más intensos).
Hasta que el arquero y todo lo demás desaparecieron, fuimos la pelota, yo y la respiración. Ahí vinieron a mi recuerdo los consejos de Maradona y todos mis amiguitos de la primaria y secundaria (que aparecieron por la hinchada cuando los recordé), todos decían "no importa adónde vaya la pelota, ¡pegale fuerte!". Apreté los dientes con el odio que les tenía a esas gentes por decirme como tenía que hacerlo, y patié el maldito esférico. No vi más nada, sólo la red inflándose, grité el gol con desprecio a todos los imbéciles que lo creían imposible.
De repente, mientras festejaba y les hacía "sh" a la hinchada contraria, que se vino abajo porque el estadio estaba superpoblado, el pie empezó a doler, y unos gritos de mujer hacían un eco cada vez más intenso en las inmediaciones del estadio Amalfitani. Cosa de un segundo. Todo fue desapareciendo, volviéndose sombra, y abrí los ojos mientras mi boca gritaba ¡gol!, y vi a mi novia cómo se retorcía de dolor y se agarraba la pierna. No entendí, y seguí festejando cinco minutos más.

Nicolás te titulo

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